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Karma (junjou egoist)

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Karma (junjou egoist)

Mensaje  Hollybell el Mar Dic 28, 2010 1:44 am

Karma

Una Serie de desafortunados acontecimientos

O

Como es que Hiroki Kamijiou, terminó desnudo en medio de un paraje

O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O_O

Chapter 1, caso NOWAHIRO

Dicen que al final tu esfuerzo es recompensado… No sabía que también se aplicaba a las desgracias.

Azotó la puerta de tras de sí, hoy no era para un buen día, Kamijiou Hiroki estaba de mal humor, realmente de mal humor, empezando desde que amaneció todo había ido de mal en peor. A las 7:00 de la mañana se supone debía de pararse ¡pero no! Claro que no. Estaba tan cansado por lo que había pasado la noche anterior, y cabe mencionar que ese recuerdo le hacía enrojecer hasta las orejas; que había acabado con toda su voluntad de levantarse. ¡Pero para eso suponía que estaba… él. ¡Pero claro como era de esperarse no lo levantó! Salió de su casa media hora tarde, sin desayunar y poco le faltó para salir con el cepillo de dientes en la boca, por lo que perdió su transporte acostumbrado. Hiroki, pensó que tomando un transporte privado, llamémosle taxi, repondría su tiempo. Pero ¡oh gran destino! Que ningún automóvil se detenía, y justo cuando vio uno, que le hizo la parada, una adorable anciana lo miró con ojos de circunstancia. ¡No, no le iba dar ese taxi, aunque su moral se lo dictase! Si, claro que no lo iba hacer, iba a subir a ese taxí aunque le remordiera la conciencia todo él día de no ser porque, la ya no tan dulce anciana lo agarró a bolsazos demandado al taxi como suyo.

Que mas remedió, solo cerró los puños con fuerza tratando de contar hasta mil, ya luego se desquitaría con sus alumnos, si le decían el demonio Kamijiou, que lo dijeran con provecho. Una hora más tarde llegó a la susodicha universidad, para su mala suerte, olvidó que justo hoy, sus alumnos tenía prueba, ¡si aquel examen que había olvidado en la mesa! Frunció el ceño de sobremanera, dejando notar su aura maligna. Y como si fuera obra del destino, un celular osó sonar cuando entraba a su aula, ¡hoy no era el día! Apenas se sentó en su silla y tomó lo primero que encontró para arrojarlo directo al criminal. ¡Que no lo había dicho muy claramente! ¡Prohibido celulares dentro de clase!

Todos ya sabían eso, todos menos ese alumno, que estaba de invitado… ese sujetillo que no era ni más ni menos que el hijo del director, aquel niño que en ciertas ocasiones había visto salir con el sensei… Shinobu, si no mal recordaba. Y no hubiera pasado a mayores, de no ser porque casi había descalabrado al chico en cuestión, pues había arrojado ni más ni menos que el porta-papel de roca pulida que alguna vez le había regalado Nowaki… en conclusión ¡eso también había sido culpa de Nowaki!

Su examen se canceló, lo que fue una gran celebración para su grupo, sin embargo para él eso significaba 24 horas de atraso en su agenda, que de por sí, ya estaba siendo violada.

Fue directo a su oficina con el chico, con una compresa en su cabeza, para pasar por un reporte, porque claro una falta es una falta, y de ahí a la enfermería. Ya después vendría su carta de renuncia por casi matar al hijo del director y al amante del sensei. Lo más irritante fue tener que escuchar las quejas del niño este que juraba que su padre se iba a enterar de eso. Si, lo juraba, pero no contaba con que el "amante de Shinbu" fuera quien hiciera justicia, mándalo a quien sabe donde mientras él lo curaba, prometiéndole que el director no se enteraría. Hiroki no tuvo más remedio, sacó copias toda la mañana hasta que dio la hora del almuerzo. Esperaba ir a sentarse a comer y olvidar todo lo que había pasado.

Sacó su cartera para buscar su pase de comedor, pero lo que encontró hizo que el mundo no hubiera querido conocer a Kamijiou enojado ¡una cartita feliz! Si una cartita con una carita sonriente que decía "feliz día" firmada por Nowaki, quien por su descuido a la hora de meter sacó su cupón del comedor. Pero para colmo ¡no traía efectivo! había usado para pagar el tonto taxi. Y el cajero más cercano era saliendo de la universidad. Hiroki maldijo gritando ¡todo era culpa de Nowaki!

Tomó aire, y caminó pesadamente hasta su oficina, lo que encontró, un profesor sobre un alumno, "convaleciente" dándole atención médica personalizada, la ropa no estaba de por medio. Los miró, ellos lo miraron. Poco le importó, al menos ya con eso mantendrían la boca cerrada por aquel incidente en el salón de clases. Entró y se dirigió directo a su escritorio sin tapujos, mientras los otros dos lo miraban expectantes y atónitos por la entrada imprevista. Hiroki marcó el número del móvil de aquel sujeto listo para gritar. Justo cuando escuchó que contestaron gritó- "Estúpido Nowaki; por tu culpa no llegué temprano, casi mato a un alumno y me quede sin comer" - luego de eso volvió a respirar- iba azotar el teléfono cuando escuchó como la puerta de su oficina nueva mente se abrió y dejo a ver a aquel delgado chicos con esos hermosos ojos azul profundo entrar con una caja de almuerzo. Lo que pasó después. Nowaki mirando a dos hombres semi desnudos en la oficina de su "novio", a su novio rojo pero de ira; cabe mencionar, jadeante; pero del paso apresurado por el cual llegó en menos de un minuto del comedor universitario a su oficina.

Las consecuencias: Nowaki atónito, una caja de almuerzo tirada en suelo, un Hiro-san tartamudeando que él no tenía nada que ver con el par de exhibicionistas y por último, Un par de amantes deseando que la tierra los tragara.

Y eso… solo había sido la mitad del día.

Hiroki había decidido dejar a Nowaki y hablar con él en la casa, la verdad del humor que estaba y dar explicaciones, que nada tenían que ver no eran su meta a seguir en ese momento. Dio su siguiente clase tratando de evitar pensar demasiado. Y al menos por más de una hora todo fue calma, Parecía el tiempo de clama antes de la tormenta, solo de pensarlo le daba escalofrió.

Veinte minutos más pasaron cuando al fin se relajó y siguió con su clase; entonces la puerta de su salón de clase fue irrumpida, quien se asomaba en ella; ni más ni menos que aquel escritor famoso Usami Akihiko, quien entró lo tomó del brazo y lo haló. En ese momento su clase de dio por terminada y su parsimonia también.

Lo siguiente que pasó fue que prácticamente fue raptado, llevado en el auto de lujo, aun en contra de su voluntad y sus muy escandalosos gritos de histeria, hasta llegar a un apartamento de lujo donde fue prácticamente cargado tal cual costal de papas hasta el recinto sagrado de aquel escritor ¡maldita sea, que nunca nadie le había enseñado límites a Usami! El que por mucho estuviera enamorado de él no le daba derecho a tratarlo como si fiera su juguete.

Y menos para lo que iba a pasar…

-Él no significa nada para mí- esas fueron las palabras que su amigo, su ex amor dijo en su cara, para que otro chico de ojos verdes y cabello castaño escuchara. En ese momento sintió que su sangre le hervía, no solo estaba molesto ¡nunca había significado nada para él! ¡No tenía por qué restregárselo en su cara!

Aquel chico, tenía aquella foto en sus manos, aquella de las cuales él tenía una y el mismo Nowaki había visto y preguntado. La diferencia, el no le daba explicaciones a su novio, Usami; era otra cosa, una muy rara, aun así había dolido y mucho. Se jaló del brazo del cual aun estaba sujeto, miró despectivamente al escritor y solo dijo con la voz quebrada – tú tampoco significas nada para mí, no me vuelvas a molestar- luego un saludo cortes al chico que estaba ahí y que después de un rato reconoció como miembro de la facultad. Salió del apartamento molesto azotando la puerta… bajo las escaleras y llegó justo a una avenida, luego recordó… ¡no traía dinero en efectivo! no tenía ni las mínima idea de donde estaba exactamente, la verdad no era lo suyo salir por ahí a dar la vuelta. No había otra opción; tomó su teléfono y marcó el número de la única persona que podía confiar. Nowaki... entró la llamada, y sonó un tono, luego otro y por último otro. Entendió que seguiría molesto, cosa extraña en él pues el baka Nowaki no puede hacerlo… no con él y menos por una situación que tenía una clara explicación y que en principio era su culpa. ¡Es más esto también era su culpa!

Si, si desde anoche no se hubiera quedado haciendo cosas indecentes por culpa de ese sujeto, nunca se hubiera quedado dormido y no hubiera pasado el resto de cosas que ya antes habían sido descritas; suspiró hondo, ya no tenía energías para enojarse.

Entendió que tenía dos opciones, buscar alguna manera de llegar caminando a su casa, que por la distancia recorrida en el auto que había sido como 20 minutos en auto a 100 kilómetros por hora más lo que era llegar de la universidad a su casa que eran alrededor de 25 minutos sumaban… ¡demasiado! Su cara palideció tenía que tomar la segunda opción, trago saliva y justo como había caminado de ida, caminó de regreso subió las escaleras de una por una, hasta llegar al punto donde ya no había regreso. Tocó el timbre, y nadie contestó. Lo tocó de nuevo; y no recibió respuesta, tomó el interpón gritó -¡sé estas ahí Akihiko, y más te vale que me abras, que muevas tu trasero y me lleves a mi casa!- en menos de un minuto, el mismo chico de ojos verdes, con las mejillas sonrosadas abrió, mientras notaba como Usami le seguía. – Muévete- le gruño, mientras veía al otro disculparse por las molestias y dejarlos salir.

Ahora al menos, él no era el único de mal humor, y la verdad el frustrar lo que parecía una "tarde romántica" de Usami era suficiente para sentirse un poco mejor, después de todo; eso era su culpa. Luego simplemente lo miró con odio, y suspiró, después de todo lo que había pasado lo que menos imaginaba era acabar el día con Usami de mal humor en su auto.

Después de unos minutos, llegaron cerca de la casa del castaño, donde le dijo que se detuviera, la verdad no quería; número uno que supiera donde vivía, ya con saber donde trabajaba era mucho, y número dos, que Nowaki lo viera cerca. Se bajó del auto azotándolo y mirándolo con odio, Usami tenía que saber que aun estaba molesto. – lo amo, tú debes entender eso; tú también estas enamorado de alguien así que supuse que no importaba- esas fueron las palabras que Usami dijo mirándolo de frente, lo cual en su idioma era algo equivalente a una disculpa por llevarlo y exhibirlo, la verdad en otro momento le diría que no importaba… hoy no era el caso, lo miró y le dijo un claro – eso no significa que no soy nada para ti, no tienes ningún derecho a usarme- entonces lo dejó salir, aquellas palabras que nunca había atrevido a decirle – Tú eras lo más importante para mí, y de alguna manera lo sigues siendo- luego de eso sintió como esa manos frías pasaron por su cabello sacudiéndolo, como en los viejos tiempos.

Se sintió, aunque no más alegre, un poco más tranquilo, dio la vuelta, lo que se encontró fue a Nowaki de nuevo, quien por cosas del destino, había salido al súper por la cena. Nowaki sintió que su vida hasta ese punto no tenía sentido. Lo había escuchado o no, al menos Usami estaba con él, tocándolo el cabello, bajando de su auto. Por donde los viera era sospechoso, es más si fuera circunstancias contrarias ya hubiera golpeado a Nowaki en la cara.

Agitó sus brazos tratando de explicar pero ya era tarde. Nowaki esta vez simplemente corrió dejándolo. Solo miró a Usami con cara de circunstancia, mientras el otro estaba completamente quitado de la pena fumando un cigarro.

Ya no diría nada, lo mejor que podía hacer era atrincherarse en su casa y no salir hasta que las desgracias dejaran de seguirlo, y luego tal vez iría a terapia o con alguna clase de shaman que lo curara de la mala suerte.

Y fue así como empezó la historia, cuando Hiroki Kamijiou azotó la puerta de tras de sí, y se encerró en su habitación.

Se acostó en su cama y giró un poco, sintió frio le molestaba admitirlo, pero realmente le hacía falta, Nowaki; siempre lo abrazaba… esta vez retaría al destino y también a su propia forma de ser, Tomó una chamarra y fue a la cocina, y sirvió un poco de té en un termo, encomendó su alma a buda, ala, Jesús y cuanto santo conocía y salió de su casa.
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